Colectivo de Izquierda Revolucionario Estudiantil

FASCISMO (Xavier Bayle)

Posted by cireutal en noviembre 30, 2008

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“Cuanto más desarrollada está una civilización, más evolucionado el mundo que ha producido y más a gusto se sienten los hombres dentro del artificio humano, más hostiles se sentirán dentro de todo lo que no han producido, de todo lo que es simplemente y que misteriosamente se les ha otorgado”. Los orígenes del totalitarismo. Hannah Arendt

Cuando esperan en fila frente a los cuerpos ensangrentados izados con ganchos a la cadena de despiece del matadero, algunos caballos lloran. Son lágrimas reales, nada metafóricas, conscientes de la inminente muerte. Lo dicen las propias matarifes.

Se llora cuando ya no se puede hacer nada contra una agresión, se llora por lo perdido o por la inminente perdida, se llora por desesperación, por ira, por impotencia, por felicidad y por pena, las lágrimas relevan a las palabras cuando los vocabularios legados no abarcan la dimensión de nuestro sentimiento o cuando no somos capaces de expresar inteligiblemente a las demás (y quizás a nosotras mismas ), el tamaño del infringimiento sufrido.

Comer cadáveres de caballo es una costumbre en muchos países orientales que se extendió en los occidentales porque el sabor de los equinos al parecer es suculento y porque aportan hierro al organismo. La ingesta tradicional de ciertos animales en unos territorios causa asco en ciertas otras culturas y rechazo hacia ellas por esas prácticas. A una francesa de pro le causa vómito comerse un gato -“plato” muy apreciado en Corea-, pero no se lo causa tragarse una oveja de unas semanas de edad que balaba desesperada cuando la degollaron, porque así se lo han enseñado. Las norteamericanas, tengo entendido, miran con horror a las ibéricas por su costumbre de comer conejos, esos bichos de suave pelo y largas orejas que algunas españolas desangran pinchándoles los ojos o desnucan de un par de golpes en la cabeza.

Fascismo, según la definición oficial del diccionario, es aquella corriente política practicada en la Italia de Mussolini, con el curso de los años este término fue desarrollando su propia idiosincrasia para adoptar una segunda acepción consistente en el exceso de autoritarismo practicado. No es arrojado, pues, establecer que es fascismo el trato en la sociedad hindú a la casta de las “intocables”, el fascismo del macho dominante contra la hembra sometida, el fascismo de la hembra dominante contra la hembra sometida ( el machismo es unisex, por eso goza de tan entrañable salud ), el fascismo de la gente de epidermis rosada contra la de color tostado, cobrizo, amarillento o cualquier otro tono, el fascismo israelita contra el pueblo palestino, el fascismo palestino contra las mujeres, el fascismo capitalista contra las pobres, el fascismo de Repsol contra la tribu mapuche, el fascismo de la derecha contra la izquierda y viceversa ( si en el panorama político alguien sabe diferenciarlas ), el fascismo es otra herramienta de opresión, de marginación e infamia, de sometimiento. El fascismo del animal humano contra el resto de los animales.

Aprendemos desde pequeñas cuál es nuestro lugar en el universo, independientemente del poder adquisitivo, del género, el color de la piel o el tamaño del cerebro hemos sido aleccionadas en que los animales no humanos cumplen la función lógica de alimentarnos, vestirnos, entretenernos,… es decir, estar a nuestra disposición. El método con el cual se les someta depende de la catadura ética de cada cual; si, existen reglamentos y leyes, pero se incumplen constantemente, y en definitiva, en casa cada una hace lo que quiere… El caso es que la misma esencia de esa jerarquía cometida unilateral y arbitrariamente contra el ser señalado como inferior o “a disposición de un trato adecuado” es exactamente la que dio motivos y razones a los sondekommandos para fusilar aleatoriamente ciudadanas, a las camisas negras a aplastar cabezas de comunistas italianas, a la policia franquista a torturar disidentes al fascismo español o a las intelectuales y a las pedorras españolas del incipiente siglo XIX a contemplar morir a seis toros en un anfiteatro, antes o después de comerse en filete a la hembra de dicho animal. Practicando todas ellas de manera flagrante o sutil la esencia del totalitarismo, el fascismo.

Ser nacionalsocialista es fascista, ser stalinista, franquista, imperialista, es ser fascista. Ser omnívora es ser fascista. Ni una sola diferencia de comportamiento, ni una sola. Se que tal aseveración causa rechazo inicial, pero citando a un activista: “la verdad está ahí, esperando”, de cada una depende aceptarla o seguir viviendo en la ignorancia y en la práctica popular del fascismo que tanta muerte comete.

Un ejemplo de perversión y fascismo podría ser la imagen bucólica de la pescadora de caña junto al río, acaso somnolienta y quizás con una flor amputada para la ocasión entre sus labios, se puede ver empañada con la imagen del pez con el metal en sus entrañas, recibiendo en dolor cada intento de fuga cometido, pero sabiendo que no puede hacer otra cosa que tratar de huir, porque rendirse equivale a morir y pelear quizás le suponga una esperanza de conservar la vida, el único motivo por el cual estamos en ella. Pero a cada movimiento el anzuelo se hinca más en su estómago, en su garganta, en sus branquias o en su boca, según donde la mala suerte haya decidido hendirlo, abriéndole la carne temblorosa y sacudiendo de electricidad sus nervios. La bucolicidad del escenario inicial del párrafo se evade definitivamente cuando la pescadora hurga torpemente el modo de sacarle el anzuelo y le rasga los labios al pez y lo deja asfixiarse durante horas en un cubo lleno de su propia sangre. O la imagen del pastor degollando sus queridas cabrillas, que no comprenden esa traición a la confianza, después de pasar ante la sociedad como una persona auténtica de las que ya no quedan por ahí, salpicando de bonhomía los cerros.

Y las comerciantes de animales, que venden existencias como mercancías, ¿son acaso diferentes de las esclavistas portuguesas?, ¿de las dueñas de fábricas catalanas textiles del siglo XIX usando a niñas en sus telares?, ¿no es acaso la misma intención de beneficio a costa del sometimiento e incluso de la muerte de sus esclavas?. Se exhiben las esclavas con el número tatuado, como las trabajadoras de la sal o las de los campos de trabajo nazi, como hace mil años, como hace cuatro mil, como usadas fueron aquellas personas que construyeron las pirámides y las mastabas, como ahora, víctimas a la evolución de la satisfacción y del egocentrismo.

Siempre he preferido ser víctima que verduga, aunque me rebelo sanamente a todo victimario que se me pretenda aprehender. Nunca he sido una persona violenta y fui omnívora como cada cual y cada nadie, pero no hay que tener muchas luces y sí mucha empatía y un amor propio con límites (el que acostumbra a usarse es el ilimitado), para comprender y sentir que no se come una a los animales como no se come una niñas o congéneres en general, aunque sean de otro color, género, clase social o aunque especiados y cocinados adecuadamente resulten exquisitas. En el nombre de la exoneración del más antiguo y profundo fascismo que el ser humano ejerce sobre la tierra, en aras de la evolución ética: seamos vegetarianas o veganas.

Diferentes e iguales, depredadoras y depredadas, así se rige la vida conocida. Todas somos depredadoras o depredadas y a veces las dos. Sucede que el ser humano ha transgredido esa ley para formar sus propias leyes, donde se mata por el gusto de hacerlo, sin una causa inteligente (si presumimos de ello para sustentar una supuesta primacía). Y al hecho de que no haya otra depredadora que nos haya eliminado debemos pues agradecer al cáncer (enfermedad provocada por nuestro hedonismo) , al Sida (otra enfermedad industrial sintética de laboratorios norteamericanos) o enaltecer el fino trabajo demográfico de Hitler, Bush, las paramilitares ruandesas o el ejército de la República Popular China, que devuelven el equilibrio predadora-predada que la naturaleza dictó para lo vivo. O acaso eliminar toda conducta fascista de nuestros hábitos para que el progreso abarque todo el espectro para el cual fue puesto en marcha.

Hoy os vamos a pedir que dejéis de comer carne de cualquier animal como ayer nos pidieron que dejásemos de gasear judías o linchar negras, y anteayer fuera el no violar a las mujeres o matar a trabajar a las niñas. Como en un tiempo fue preciso decir que comer a otro ser humano es horrible. Hoy os vamos a pedir el vegetarianismo porque no queremos comprender la sordera, la ineptitud, la brutalidad, la obesidad de las almas y los corazones perezosos y fascistas. Hoy os vamos a exigir eso, y esta tarde os pediremos el veganismo, y mañana tantas cosas pendientes. No somos jefas, ni tan solo sabias, sólo sensibles, no más especiales que las personas que ayer luchaban por la justicia y la igualdad también para los seres humanos, nosotras ampliamos esas fronteras (el ser humano está tan lleno de ellas…). Tómate tu tiempo, ser humano, tómate tu tiempo, pero mientras tanto no te llames inocente.

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